Por L.A. Pinel
La nube llora sus lágrimas de vida.
En un torrente sin fronteras
el cielo besa al suelo
y el agua s’esparce con infinita paciencia
sin prejuicios, sin barreras.
Siguiendo la rosa de los vientos
rasga la piel de la tierra;
acariciándola con terneza materna
y muy lentamente le hace’l amor
cual amante complaciente.
En este delicado recorrido
su semilla desgarrada
se transforma en savia
en fruto, en rosa
en sangre, en vida
Se recicla sin esfuerzo
Sin stress
Sin miedo
Libérrima
Absoluta.
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